Cinco prácticas para mejorar tu salud laboral

Pasar 8 horas sentado en una oficina con prácticamente ninguna movilidad es lo normal en muchos trabajos. Este estilo de vida produce una inactividad en la mayor parte del cuerpo que puede tener multitud de consecuencias, como por ejemplo, el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Además, someter el cuerpo a posturas forzadas incrementa la aparición de trastornos musculares y esqueléticos. Todo ello, a la larga, reduce nuestra esperanza de vida, por lo que es importante buscar alternativas que nos ayuden a reducir al máximo los posibles riesgo. Asimismo, debemos prestar especial atención a la ergonomía, es decir, a la prevención de riesgos laborales a través de la adaptación de los puestos de trabajo y de la evaluación de sus riesgos, con el objetivo último de sugerir medidas correctivas.

A continuación, te ofrecemos cinco prácticas para mejorar tu salud laboral:

  • Cambiar regularmente de posición.
  • Intercalar fases estáticas con otras más dinámicas.
  • Utilizar asientos y mesas autorregulables.
  • Realizar pequeñas pausas para estirar los músculos y despejar la vista del ordenador.
  • Buscar pequeños ejercicios para realizarlos mientras trabajas.

Además, existen pequeños hábitos que sin requerir demasiado esfuerzo, pueden ayudarte a compensar un estilo de vida sedentario. Por ejemplo, subir por las escaleras en vez de usar el ascensor, o en caso de usar el transporte público, bajarse una parada antes de camino al trabajo para poder caminar durante algunos minutos.