Consejos para reducir el estrés y mejorar la salud

Cuando hablamos de estrés nos estamos refiriendo al proceso que se pone en marcha cuando una persona percibe una situación o acontecimiento que puede resultar amenazante o desbordante para sus recursos. En muchas ocasiones, el estrés está relacionado con los cambios o con un exceso de actividades y exige del individuo un sobreesfuerzo. Por lo tanto, puede poner en peligro tu bienestar personal y, en última instancia, tu salud.

A continuación te ofrecemos algunos consejos para reducir el estrés y mejorar la salud:

Despertarse un poco más temprano para evitar contratiempos inesperados (por ejemplo, atascos) que puedan afectar la marcha del día. Dormir las horas suficientes y no restar horas de sueño nos ayudará a ser menos perezosos cuando nos suena el despertador.

Disponer de una pequeña agenda o libreta en la que apuntar las cosas durante el día. Es preferible no confiar demasiado en la memoria, puesto que la presión de intentar recordar y no olvidarse de algo puede generar situaciones estresantes.

Planificar con antelación. Es recomendable planificar con antelación hasta las situaciones más cotidianas. Quedarte sin gasolina en el momento más inesperado o que se acabe el gas y tengas que ducharte con agua fría son algunos ejemplos de situaciones que, por no haberse previsto, pueden generar estrés. Asimismo, es necesario que la planificación que hagamos sea realista. Por ejemplo, si tenemos varias reuniones en una misma mañana tendremos que contar con intervalos de tiempo entre una reunión y otra. De forma contraria, nunca cumpliremos los tiempos y estaremos generando estados de agobio innecesarios.

Llegar con antelación a los sitios. Perder un tren, tener que coger un taxi por haber perdido el metro, o llegar tarde a una cita son sólo algunos ejemplos de aquellas cosas que vendrán inherentes a no calcular de forma adecuada los tiempos.

No posponer las cosas pendientes. Las dilaciones generan estrés. Por ello, es preferible que llevemos nuestras actividades y responsabilidades al día.

Por último es recomendable ir preparado para esperar. Existen situaciones en las que nos vemos obligados a esperar. Por ejemplo, guardando una cola o esperando a alguien que se retrasa por algún motivo. Disponer de algo que nos permita aprovechar esos tiempos será muy positivo para que las esperas no nos produzcan estrés.