Cuidados para conseguir un invierno saludable

Es una realidad que las bajas temperaturas del invierno se convierten en un claro riesgo para la salud y en la causa de un gran número de ingresos hospitalarios. Existen determinados estudios que apuntan que una temperatura de menos de 6ºC produce efectos nocivos en nuestro organismo. No podemos olvidar que el frío provoca resfriados, gripe, etc. y que expuestos a temperaturas muy bajas, podemos llegar a sufrir congelación e hipotermia, es decir, una pérdida de calor corporal que puede llegar a ocasionar la muerte. Es por ello, por lo que se vuelve necesario un periodo de adaptación y aclimatación a las nuevas condiciones meteorológicas, no sólo en la elección del tipo de ropa, sino también en nuestros hábitos diarios.

Para protegernos del frío es muy importante que estemos al día de la situación meteorológica, es decir, evitar que los cambios bruscos del tiempo nos pillen por sorpresa. También debemos preocuparnos por aislar nuestra casa de corrientes de aire y pérdidas de calor. Una buena idea es mantener cerradas las puertas y ventanas y tratar de mantener una temperatura interior de unos 20ºC aproximadamente. Asimismo, utilizar sistemas de calefacción nos ayudará a conseguir la temperatura deseada, pero eso sí, tenemos que ser excesivamente cuidadosos y asegurarnos de su correcto funcionamiento.

Por lo que respecta a la alimentación, tenemos que saber que el frío incrementa el consumo de alimentos, puesto que hace que aumenten nuestras necesidades calóricas. Las comidas y bebidas calientes y energéticas nos ayudarán a mantener una temperatura corporal adecuada. Una buena práctica puede ser potenciar una dieta rica en vitaminas A y C y que incluya ingredientes como la cebolla y el ajo, puesto que refuerzan nuestro sistemas inmunológico. La cebolla tiene propiedades antiinflamatorias y el ajo posee efectos antibióticos y antioxidantes.

Por último, en lo referente a la indumentaria más adecuada para las bajas temperaturas, lo más práctico es usar varias capas de ropa y utilizar ropa térmica. En el caso de los niños, es importante tener en cuenta que son más sensibles al frío por lo que habrá que abrigarlos en consecuencia. Eso sí, hay que evitar el uso de prendas excesivamente ceñidas y asegurar una correcta transpiración.