El estrés y otras enfermedades laborales

Tanto estar en paro como tener un exceso de trabajo puede desencadenar varias enfermedades:

Estrés:

El estrés, el archiconocido estrés, suele aparecer cuando durante largos periodos de trabajo constante que no podemos dominar. Bien sea por la gran acumulación de tareas, las exigencias o las autoexigencias, la incomprensión de un jefe con un carácter déspota y autoritario, la falta de solidaridad por parte de los compañeros etc. En el lado opuesto la falta de trabajo y su consiguiente escasez de ingresos puede desencadenarnos grandes dosis de preocupación.

Falta de Sueño

El estrés acaba por desembocar en un insomnio incontrolado que si se prolonga en el tiempo, podemos padecer durante años esta enfermedad, que lo único que haría seria agravar esa situación y crispar aun más los nervios.  Llevarnos los problemas a la cama y no establecer una diferencia horaria entre lo laboral y lo personal  hará que nos cueste dormir, que tengamos problemas a la hora de conciliar el sueño y nos desvelemos preocupados por los temas laborales. La consecuencia de todo ello es no descansar satisfactoriamente y rendir mal durante el día.

Ansiedad

Una de las enfermedades más extendidas del siglo XXI. Sentir opresión en el pecho, como si nos faltara aire, tener mareos incontrolados, dolores de tripa y mala digestión continuada o sufrir ataques de pánico inexplicables son algunos de los síntomas de estar sufriendo ansiedad. Ante cualquier alarma, es vital acudir al médico para evitar que se prolongue a lo largo del tiempo.

Depresión

La acumulación de trabajo, una mala organización de éste o la ausencia de trabajo por la crisis pueden llegar a provocarnos trastornos psicológicos, tales como la depresión. Las personas propensas a esta enfermedad suelen sentirse tristes y sin ganas de nada, sobre todo, cuando empieza el otoño. Como consecuencia de ello hay trabajadores que no encuentran ningún tipo de motivación y caen enfermos, al igual que los parados que están extenuados por la búsqueda de empleo.

 

El estrés y otras enfermedades laborales