La apendicitis

El apéndice es un órgano con forma de dedo o gusano. Se encuentra en el ciego, que es la parte inicial del colon, y su función es defender el cuerpo ante las infecciones.

La apendicitis es una inflamación muy aguda del apéndice cecal, se produce al ser obstruido el espacio libre que tiene en su interior, además de la proliferación de bacterias que hacen que se vaya llenando de pus. Si avanza más, puede provocar la perforación del mismo llevando el líquido purulento a la cavidad abdominal, produciendo peritonitis.

¿Por qué el apéndice se inflama?

Son varias causas que pueden crear la obstrucción del apéndice. En los jóvenes, es común un aumento de los tejidos linfáticos en respuesta a alguna infección viral o bacteriana. El diámetro interior del apéndice tiene menos de un centímetro, por tanto, cualquier aumento en su pared puede obstruir la salida.

En adultos, lo más común es la obstrucción por pedazos resecados de heces. También existe la posibilidad de obstrucción por tumores o por lombrices intestinales.

Cuando se produce una inflamación u obstrucción del apéndice, las bacterias que viven en el interior de los intestinos atraviesan su pared y alcanzan la circulación sanguínea y el peritoneo. Este proceso es llamado translocación bacteriana y es responsable de gran parte de los síntomas de la apendicitis.

¿Cuáles son los síntomas?

Como síntoma más común, está el dolor abdominal, que suele empezar en la parte central del abdomen, y después de un par de horas se pasa a la región baja derecha del abdomen. Es un dolor constante y normalmente va incrementando en su intensidad. Los pacientes lo describen como una punzada constante y dolorosa.

Otro síntoma es la pérdida del apetito y, en algunas ocasiones, náuseas y vómitos. Pasadas unas horas, puedes presentar fiebre y escalofríos. En escasos casos pueden presentar dificultad para eliminar gases o tener defecación.

Las 4 etapas de la apendicitis:

  • Etapa 1. Apendicitis simple o catarral: al obstruirse la luz del apéndice, el moco que segrega y no puede fluir libremente, acumulándose en su interior. Esto hace que las bacterias que forman parte de la flora intestinal se multipliquen en exceso y comience el proceso inflamatorio. En esta etapa el apéndice tiene un aspecto exterior normal y sólo se puede identificar la inflamación al microscopio.
  • Etapa 2. Apendicitis flemonosa o fibrinosa: poco a poco el apéndice se va distendiendo al aumentar su presión interior, hasta que llega un momento en que la presión es tanta que la sangre no puede irrigar correctamente el apéndice.
  • Etapa 3. Apendicitis gangrenosa: con el tiempo, las paredes del apéndice se van debilitando, tanto por falta de riego sanguíneo, como por el aumento de la presión interna. Algunas partes empiezan a necrosarse y se vuelven de color negro pudiendo segregar pus.
  • Etapa 4. Apendicitis perforada: finalmente las paredes se rompen y se libera toda la pus y heces hacia el interior de la cavidad abdominal, dando lugar a una peritonitis.

Las etapas suelen ocurrir en el transcurso de 24-36 horas desde el inicio del proceso, en los adultos. En los niños pequeños, la progresión de la enfermedad es generalmente tan rápida que el primero de los tres estadios patológicos suele darse antes de que se produzca la consulta médica.

Tratamiento de la apendicitis:

En cuanto al tratamiento, es quirúrgico y urgente; se extirpa el apéndice y se elimina la inflamación. Solo en los pacientes con apendicitis subaguda, cuya duración es más larga y sin afección general, la cirugía se suele realizar más tardíamente.

Las dos operaciones que se realizan a los pacientes con apendicitis son:

  • La laparoscopia: Es el método actualmente más utilizado. Consiste en realizar unas pequeñas incisiones en la superficie abdominal, por donde se pasan instrumentos que nos permiten visualizar el interior y manipularlo.
  • La laparotomía: La incisión en este caso es mayor. Se realiza en el abdomen para poder así buscar y extirpar el apéndice manualmente.

Tanto en el primer, como en el segundo caso, el primer paso será localizar el apéndice y a continuación seccionar el peritoneo. Es muy importante asegurarse que las arterias que irrigan el apéndice están localizadas y adecuadamente comprimidas para evitar una hemorragia al seccionarlas. Finalmente se corta el apéndice y la herida que deja se cose para evitar que sangre o se desgarre.