La demencia y sus tres etapas. Conócelas.

demencia-hospital-intermutual

La demencia es la perdida insidiosa y progresiva de las capacidades mentales, lo suficientemente grave como para interferir en el funcionamiento ocupacional. La memoria, aprendizaje y juicio están o pueden estar alterados. Es un trastorno orgánico crónico o alteración irreversible del cerebro.

Podemos clasificar la demencia en tres etapas, y cada etapa con unas características distintas. Desde Hospital Intermutual Levante queremos informarte sobre las tres fases que una persona puede pasar y sus características para detectar un posible caso de demencia.

Primera etapa: 

Las características relacionadas con el comportamiento se caracterizan por la dificultad para realizar tareas complejas como manejar finanzas, se presenta una cierta incapacidad para planificar, el aspecto físico comienza a degradarse y las propias personas reconocen sentirse confundidas y temerosas.

En cuanto a las características afectivas, el paciente siente ansiedad y depresión y se ve limitado a la hora de comunicarse con otras personas.

Por otra parte, las carencias intelectuales abarcan fallos de memoria, distracción y poca concentración. Además, la persona se encuentra desorientada y no percibe bien el transcurso el tiempo ni la situación espacial.

Y por último, las características fisiológicas del paciente se ven trastocadas por una alteración del ciclo del sueño.

En la segunda etapa el comportamiento se deteriora notablemente, llegando a ser inaceptable o peligroso. La persona que padece demencia requiere de ayuda para habilidades motrices como lavarse y suelen repetir la misma acción sin ninguna coherencia. Las características intelectuales como la memoria o la compresión del lenguaje se resienten un poco más que en el primer estadio. Así como la corteza cerebral, que fisiológicamente se daña dando lugar a un atrofia externa. Durante este periodo el paciente es incapaz de contener la orina y las heces.

Para finalizar, la tercera presenta en cada una de las características citadas anteriormente, un degrado notable en la persona y seres queridos. Los familiares o amigos se sienten desanimados e impotentes. El sujeto es incapaz de reaccionar a estímulos externos, intelectualmente deja de estar activo, el lenguaje es muy limitado (6-2 palabras o nulo) y finalmente entra en un estado vegetativo.

El tratamiento consiste en una medicación con tacrina, que es un inhibidor de la acetilcolinesterasa capaz de evitar o retrasar la degradación de la acetilcolina. Se recurre a la terapia conductista para disminuir los estímulos ambientales y proporcionar al paciente actividades cotidianas estructuradas y fijas y cuidados personales a domicilio.