La enfermedad celíaca

Con motivo de la celebración el pasado 27 de mayo del Día Nacional del Celíaco, queremos dedicarle un espacio a esta enfermedad que se caracteriza por la intolerancia permanente a una proteína denominada gluten, generalmente la del trigo, cebada, centeno y la avena.

El perfil del paciente suele ser más de mujeres que de hombres y puede manifestarse a cualquier edad. Aunque es más común encontrarla en niños que adultos, se han diagnosticado nuevos casos en pacientes mayores de 50 años. La doctora Julia Álvarez, coordinadora del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) declaró que “en el momento actual, entre el 20% y el 50% de los nuevos diagnósticos suceden en sujetos mayores de 50 años.”.

Los síntomas se presentan de diferente forma dependiendo del tipo de enfermedad celíaca que sufra el paciente. Generalmente, se presentan como una reacción inflamatoria crónica, que atrofia las vellosidades intestinales y daña la mucosa del intestino delgado. Las vellosidades intestinales se encargan de la absorción de macro y micronutrientes y cuando desaparecen se bloquea la absorción de algunos nutrientes como las proteínas, grasa, hidratos de carbono, vitaminas y sales minerales. Como consecuencia, la persona sufre frecuentemente diarrea, pérdida de peso, pérdida de apetito, pérdida de masa muscular y alteraciones del carácter entre otros signos.

Es importante saber que estos síntomas pueden estar ausentes por lo que se dificulta el diagnóstico. Sin embargo, se puede verificar con un análisis de sangre específica para tener un primer diagnóstico de la intolerancia al gluten. Pero para un diagnóstico definitivo es necesario efectuar una biopsia intestinal, que permita determinar la atrofia de las vellosidades intestinales. Este procedimiento consiste en extraer un fragmento del tejido del intestino delgado, y dicho fragmento se somete a examen histológico. Para realizar esta prueba con éxito es necesario que no se haya retirado el gluten de la dieta.

En el caso de que el paciente padezca la enfermedad celíaca, este debe consumir alimentos “sin gluten”. De lo contrario, puede contraer enfermedades graves como osteoporosis (deficiencia de calcio), anemia (deficiencia de hierro), enfermedades autoinmunes asociadas (diabetes, tiroides…) neoplasias intestinales y extraintestinales (cánceres intestinales o extraintestinales).