La hernia de disco

Han sido ya muchas las entradas que hemos dedicado a hablar sobre dolores lumbares y sus causas, muchas de ellas derivadas de los malos hábitos en la jornada laboral. Explicar ahora qué es un dolor de espalda resultaría redundante. Para cada tipo de paciente existen diferentes diagnósticos y diferentes tipos de dolor y tratamientos. Hoy concretamente nos centraremos en las hernias de disco. Probablemente te suenen más por  hernias discáles. Te contaremos más sobre ellas. La columna vertebral esta formada por 26 vértebras. Estas vértebras tienen forma de rodajas de tronco que, unas encima de la otra, forman un tronco entero. En la parte posterior de éstas existen unos apéndices de huesos que acaban formado un túnel que protege la médula que pasa a través de la columna. Para garantizar la movilidad la parte de atrás está formada por tejidos fibrosos y flexibles.

Los tejidos entre los huesos de la columna vertebral se denominan discos intervertebrales. Estos discos se componen de una parte central con una textura blanda similar al gel y un revestimiento exterior duro. Cuando el revestimiento exterior que rodea un disco se desgarra, el centro blando puede sobresalir por la abertura, creando una hernia de disco.

Muchos de los problemas derivan con el paso del tiempo, cuando se envejece, ya que los discos de nuestra columna empiezan a perder flexibilidad, volviéndose quebradizos. Cuando se produce una hernia de disco, puede ejercer presión en los nervios espinales cercanos o en la médula espinal y causar síntomas dolorosos. Los síntomas mas significativos son el dolor en el cuello extendiéndose hasta el brazo, el hombro e incluso la mano, llegando a provocar entumecimiento o sensación de hormigueo.

 

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