La importancia del sueño

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Muchos no le dan la importancia que tiene y por no dormir las horas necesarias sufren numerosas consecuencias negativas en su vida diaria. Fatiga, disminución del rendimiento, concentración y atención, dolor corporal, mareos, entre otras, son algunas de estas consecuencias.

El sueño representa una actividad vital para el ser humano, ya que tiene una función restauradora del cuerpo e imprescindible, además de fisiológicamente necesaria, gracias a su función reguladora de los biorritmos y su garantía para el equilibrio entre las exigencias biológicas internas y el medio exterior. Cuando alcanzamos el sueño profundo, se produce la restauración física y durante el sueño REM la de la función cognitiva, por tanto, cuando dormimos reafirmamos todo lo aprendido el día anterior.

Para descansar bien, es necesario dormir entre 7 u 8 horas de forma profunda, preferiblemente sin interrupciones, aunque depende de la persona, algunos necesitan menos y algunos necesitan más. Esto se puede lograr adquiriendo ciertos hábitos, tales como establecer una hora fija de sueño, evitar comer alimentos pesados en la noche y preferir la lectura antes de la televisión al momento de ir a la cama.

Algunas recomendaciones prácticas para conciliar bien el sueño y evitar así el estrés, cansancio y ansiedad son:

  • Realizar ejercicio todos los días para liberar tensiones, aunque sin abusar y sin realizarlo al menos 3 horas antes de acostarnos
  • Procurar dormir en una cama cómoda, en un dormitorio ventilado y a una temperatura agradable (en torno a los 23 grados), aislados del ruido y luz. Utilizar un colchón y almohada cómodo y adoptar una postura correcta.
  • Utilizar ropa cómoda.
  • Evitar el uso de aparatos electrónicos antes de dormir, mejor leer o hacer ejercicios de relajación con una música tranquila, que incite el sueño.
  • Evitar siestas de más de media hora.
  • Evitar la ingesta de cafeína o estimulantes al menos 4 horas antes de dormir.
  • Evitar cenas copiosas y tardías.
  • Evitar el uso continuo de pastillas para dormir porque el cuerpo se acostumbra a ellas y dejarán de hacer el efecto esperado, incluso puede provocar un efecto rebote.