La mejora asistencial del diabético

Aunque parezca una obviedad tener profesionales sanitarios bien formados en diabetología no es garantía de mejor atención ni de mayor satisfacción del diabético. Pues si hablamos de calidad de la atención del diabético pueden existir otros factores, al margen de la formación científico técnica del profesional, que, como valores añadidos, influyan si cabe más en los estándares de calidad admitidos y que incluso sean capaces de mejorar en mayor grado la calidad de vida y la satisfacción del paciente de diabetes.

La diabetes (DM) es un trastorno metabólico de alta prevalencia asociado a un riesgo cardiovascular elevado y es uno de los principales problemas de salud en los países desarrollados. Los pacientes diabéticos presentan complicaciones microvasculares y un incremento de riesgo en la morbimortalidad cardiovascular de 2-4 veces superior a la población general, riesgo que es mayor en las mujeres.

Estas complicaciones están relacionadas con la edad, los años de evolución de la DM, el grado de control metabólico y la calidad asistencial de la atención que se presta a estos pacientes.

La calidad en la atención como hemos mencionado al principio del post, no se limita a la formación del profesional, sino que debe incluir aspectos organizativos que garanticen el tiempo dedicado a la consulta, la mejora de las dotes comunicativas de los sanitarios, así como la continuidad asistencial, entendida como transferencia de información y coordinación entre los distintos profesionales involucrados y el propio paciente.

Tal vez sea por ello que todos estamos de acuerdo que el objetivo de la calidad de la atención no debería ser otro que mejorar la atención del enfermo.

La calidad de la gestión del proceso asistencial va íntimamente relacionada con el grado de responsabilización que hace el diabético de su propia enfermedad.

Las necesidades asistenciales del paciente con DM incluyen los aspectos siguientes:

1. Realización de un diagnóstico temprano para evitar el desarrollo de complicaciones

2. Búsqueda de una identificación correcta que clasifique la gravedad del proceso, según la intensidad de la alteración del metabolismo hidrocarbonado.

3. Una evaluación médica, con orientación educativa en alimentación, estilos de vida, apoyo psicosocial y un tratamiento eficaz y personalizado para evitar las complicaciones propias de la enfermedad.

4. Detección temprana de las complicaciones macrovasculares y microvasculares ocasionadas por la DM mediante un seguimiento adecuado.

Los programas de calidad asistencial tienen como finalidad mejorar la asistencia prestada durante toda la enfermedad en los períodos prepatogénico, patogénico y de resultados (complicaciones, mortalidad).

En España, la Estrategia en Diabetes del Sistema Nacional de Salud (SNS) propone unas líneas de abordaje de la DM basadas en la promoción de estilos de vida saludables, diagnóstico temprano, tratamiento y seguimiento, complicaciones y situaciones especiales.